Dicen que en Colombia hay más muertos que vivos. Que los espíritus se huelen por las calles, que andan soplando murmullos.
A esta tierra volvió Fabiola Calvo Ocampo después de más de veinte años de exilio en España. Lo hizo porque la muerte de uno de sus hijos la partió más en dos de lo que ya estaba, porque sus otros hijos migran sin pausa a uno y otro lado del Atlántico, y también porque quería y quizá ya era tiempo.
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